¿Sufrir o luchar?

En estos días inciertos del Coronavirus, cada uno acusa sus efectos de forma diferente: algunos con niños en casa y sin poder ocuparse de ellos, otros teniendo que cerrar o reducir sus negocios y practicando ERTE’s de urgencia, los más haciendo planes de contingencia para salvar el año, los estudiantes angustiados por sus notas y créditos y nuestros mayores sufriendo por su salud y por el aislamiento obligado.

Mas allá de agradecer a nuestros farmacéuticos y personal sanitario por su gran labor (nunca suficientemente recompensada), las autoridades nos conminan a asumir nuestra responsabilidad social. 

Responsabilidad social es dejar de preguntarnos ¿qué puede hacer el sistema por mí? y empezar a preguntarnos ¿qué puedo hacer yo por el sistema? ¿por los demás? ¿por mí mismo?. El estado de alarma, con las restricciones y limitaciones que conlleva puede convertirse entonces en una oportunidad para reforzar nuestra resiliencia.

resiliencia como la capacidad humana universal para hacer frente a las adversidades de la vida, superándolas o incluso ser transformado y transformada por ellas

Grotberg (1995)

¿Qué recursos personales tenemos para afrontar esta situación? ¿Qué otras crisis hemos superado? ¿Qué podemos hacer diferente y coherente con nuestros valores? ¿De qué manera podemos aprovechar esta oportunidad de crecimiento personal?

Aplaudo todas las iniciativas que se comparten por redes sociales para hacer más llevaderos estos días haciendo un alarde de creatividad y solidaridad. Desde manualidades para hacer con niños, bolsas de horas para hacer canguros a aquellos padres que no tienen con quien dejar a sus hijos, música gratuita en streaming, listas de películas y series recomendadas, cantos corales desde el balcón o propuestas para hacer la compra de las personas mayores.

El crecimiento no proviene del sufrimiento sino de la lucha por superarlo.

Amores que duelen

Amor adolescente

Estar enamorado es maravilloso….sobre todo, cuando nuestro amor es correspondido.

¿Por qué es tan cruel el amor?

que no me deja olvidar, 

que me prohíbe pensar,

que me ata y desata

y luego de a poco me mata”

Ricardo Arjona

Casi todos los adultos reconocemos algún fracaso sentimental en nuestra juventud. Con el tiempo, nos olvidamos del dolor que provoca y el sentimiento de impotencia que nos invade descubrir que la justicia y la racionalidad poco tienen que ver con las reglas del amor.

El amor romántico, o primera etapa del enamoramiento, es caprichoso, imprevisible y transitorio, ya que supone una alteración de neurotransmisores (dopamina, noradrenalina y serotonina) y causa un efecto similar al de la adicción a las drogas. Lejos quedan valores relacionados con la generosidad, el respeto, la tolerancia o el compromiso. 

Con el tiempo, la experiencia y la acción de la oxitocina, la hormona del apego y la fidelidad, ese primer enamoramiento puede convertirse en amor real.

Los que tenemos hijos adolescentes vivimos con cierta angustia el proceso por el que ahora tienen que atravesar ellos, y como padres es duro verlos sufrir y culparse por lo que podían o no haber hecho mejor en su relación con aquella pareja que les acaba de rechazar.

 “Me has roto el corazón” – gritó entre lágrimas

“Te lo has roto tu misma” – dijo él con su indiferencia – 

“por esperar algo que sabías que no te podía dar”.

Es posible que nuestra reacción sea defender a nuestra criatura, ponernos en contra de la persona que “le ha hecho daño”, o tratar de minimizar su sufrimiento con frases del tipo “el tiempo lo cura todo”, “un clavo saca otro clavo” o “te mereces algo mejor”.

Sin embargo, eso no ayuda ni a mitigar su sufrimiento ni a formar su personalidad. Durante años han creído que existe una relación directa entre lo que hacen y los resultados que obtienen, y este es su primer encuentro con una realidad que les estalla en la cara. Pero no será el único, y deben empezar a encontrar sus propias estrategias para afrontar su futuro.

Como psicóloga, me permito ofrecer 3 recomendaciones:

  • Escucha: Escucha sin juzgar, sin interrumpir y sin dar lecciones. Dedica tu tiempo a prestar la máxima atención ofreciéndole el mensaje “tú eres importante para mi”.
  • Acepta: Permite sus emociones, tanto si son de rabia como de tristeza o culpa. Deja que las exprese y envía el mensaje de que “todo está bien”.
  • Apoya: No aconsejes, no aportes tu experiencia personal, no critiques a la otra persona. Simplemente ponte a su disposición para lo que pueda necesitar. El mensaje es “yo estoy aquí”.

Superar estas épocas de dolor e incomprensión es imprescindible para fortalecer la resiliencia de nuestros jóvenes. Protegerlos en exceso les impedirá desarrollar sus propios recursos y menguará sus posibilidades de superar otras crisis que muy posiblemente encontrarán en sus vidas.

Las drogas no son EL PROBLEMA

Muchos padres y madres, desesperados con la actitud y el comportamiento de sus hijos adolescentes, me piden terapia para ellos con el único objetivo de que dejen las drogas y convencidos de que son el origen de todos sus males. 

El otro día al preguntarle a una paciente: “¿para que crees que la gente se droga?”, me contestó sin dudar “para evadirse de una vida que les duele demasiado”.

¿Duele la vida? Si, la vida duele, y asusta y cabrea, sobre todo en la adolescencia… pero también puede ser maravillosa y estar llena de sentido. La diferencia puede estar, como decía Diana Orero en la entrevista de la contra de La Vanguardia del otro día, en las historias que nos contamos, pero también en los autoengaños que las sostienen.

Es necesario comprender las emociones que empujan a nuestros jóvenes a evadirse y hacer un profundo trabajo de gestión de las mismas, así como de reestructuración del pensamiento para que sean capaces de enfrentarse a sus miedos y encarar la vida desde la confianza y la serenidad. Sólo así conectarán con el valor que requiere tomar la decisión de abandonar las drogas.

Por supuesto debe haber un proceso de desintoxicación, en ocasiones ayudado por medicación, control, aislamiento y terapias grupales, pero si no ponemos el foco en EL PROBLEMA, las recaídas serán difícilmente evitables.

¡Hay salida!

¿Qué harías si no tuvieras miedo?

El miedo, como todas las emociones, es adaptativo, y la raza humana no habría sobrevivido sin él.

El miedo nos activa ante una amenaza y prepara nuestro cuerpo para huir o defendernos: El corazón late más deprisa, la respiración se vuelve entrecortada y aumenta la temperatura de nuestra piel y su reactividad. Todo ello son respuestas de nuestro organismo ante un peligro real o imaginario.

En ocasiones nos quedamos “atrapados” en esas sensaciones, que suelen ser desagradables, y nuestros pensamientos alimentan el temor a través de ciertas creencias que nos limitan del tipo “no soy capaz”, “no me lo merezco”, “no puedo confiar en nadie”, “no tiene remedio”… Nos paralizamos y nos bloqueamos.

“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”.

Tito Livio

El acompañamiento psicológico nos permite cuestionar estas creencias para gestionar mejor nuestras emociones, seleccionando aquellos pensamientos que nos resultan más útiles y sobre los que podemos construir una nueva perspectiva de lo que nos ocurre.

No se trata de negar el miedo, sino de mirarlo cara a cara para utilizarlo a nuestro favor.

LAS 3 CLAVES PARA LA NEGOCIACIÓN

Seamos o no conscientes, cada día negociamos algo con alguien: desde quien tiene el mando de la televisión hasta el valor del contrato que vamos a firmar.

Pero, ¿qué tipo de negociadores somos? ¿qué estrategias utilizamos para alcanzar la mejor opción?

A la hora de negociar es fundamental comprender los intereses profundos que sustentan ambas posiciones y para ello hay que tener en cuenta 3 factores:

  1. La percepción de la realidad: La realidad es lo que es, pero nuestra manera de percibirla puede diferir mucho de la manera en que la perciben los otros. Es importante pues entender el marco de referencia de los demás para abrir la vía a una solución y que ambas partes se sientan involucradas en la misma.
  2. Las emociones: Pueden ser el principal problema en una negociación pues harán que nos enroquemos en una posición y perdamos de vista la esencia de lo que realmente queremos conseguir. Gestionar las propias emociones y permitir las de los demás será una buena técnica para centrarnos en el tema en cuestión.
  3. La comunicación: Siempre estamos comunicando. Pero la comunicación, al contrario de lo que pueda parecer, no es nada fácil. Digamos lo que digamos es realista pensar que la otra persona oirá algo distinto. Existen intereses ocultos, creencias distorsionadas, falta de atención, nuestra o de nuestros interlocutores (poner el foco únicamente en lo que coincide con los intereses) y por supuesto, malas interpretaciones.

Para superar estas barreras y obtener mejores resultados en cualquier negociación, la escucha activa y empática será clave, ya que nos permitirá comprender las percepciones de los demás, sentir sus emociones y entender sus necesidades, y así poder plantear las opciones más satisfactorias para ambas partes.

 

LA ANSIEDAD DEL DIRECTIVO

Ansiedad directivos

¿Estás desbordado? ¿Vives en un estado constante de inquietud? ¿Arrastras un cansancio crónico? ¿Crees que no tienes tiempo para nada?

La ansiedad es un estado de inquietud, desasosiego o impaciencia por algo que ha de ocurrir. Es una anticipación de “lo peor”que provoca malestar. Una vivencia de temor ante algo difuso e indefinido.

El estrés es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas y que puede dar lugar a diversas manifestaciones psicosomáticas como la gastritis, la úlcera de estómago, insomnio, taquicardia, dolores musculares, etc.

Las personas que sufren ansiedad o estrés se caracterizan por llevar una vida al borde del agotamiento, un ritmo vertiginoso que no les deja tiempo para nada. Viven permanentemente desbordados, con demasiadas exigencias inaplazables y arrastrando un cansancio crónico. El resultado suele ser una incapacidad para relajarse que puede influir en su rendimiento intelectual, provocar bloqueos intermitentes y disminuir su nivel de atención.

Gran parte de la tensión que la gente siente no viene de tener demasiadas cosas que hacer. Viene de no terminar lo que han empezado”

David Allen

Empresarios y directivos tienen entre sus funciones una labor de planificación y previsión lo que, unido al mundo cambiante de los entornos VUCA, puede generar el hábito de anticipar posibles amenazas con el fin de poderlas neutralizar con antelación (lo que no siempre es posible). Esto les hace vivir en un constante estado de alerta y preocupación por el futuro, dificultando su capacidad para enfocarse en el presente y llegando a presentar las características de un estado de ansiedad.

La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy. 

Corrie ten Boom

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5 Diferencias entre DIRIGIR y LIDERAR

 

¿Cuál es la diferencia entre dirigir y liderar?

En el siglo XXI, en el ámbito empresarial, lo único constante es el cambio. Los empresarios deben hacer malabarismos para seleccionar personal altamente cualificado y auto-motivado, que se comprometa con los objetivos y valores de la empresa y se adapte a su cultura de una forma estable y perdurable en el tiempo. Las nuevas generaciones Y y Z llegan al mercado de trabajo muy preparadas técnicamente, pero no están dispuestas a “gastar”su tiempo únicamente por dinero; Necesitan proyectos estimulantes, equipos cohesionados, refuerzo constructivo, aprendizaje constante, conciliación familiar y alineación con sus valores personales y sociales.

No es difícil deducir que los directivos y mandos intermedios tienen por delante un reto importante: dejar de ser jefes y aprender a liderar a sus equipos.

¿Estamos preparados para asumir el reto del liderazgo? Leer más

ASERTIVIDAD: LA ASIGNATURA PENDIENTE

Uno de los objetivos más importantes de cualquier persona es mantener las mejores relaciones posibles con las personas que nos rodean.

La asertividad es la habilidad de expresar nuestros pensamientos, sentimientos y creencias, asumiendo las consecuencias y a la vez respetando y teniendo en cuenta los sentimientos y creencias de la otra persona.

No estamos hablando únicamente de facilidad para expresarse o hablar en público; la asertividad exige también responsabilidad y respeto.

Ser asertivos nos permite:
  • Decir que no sin sentirnos culpables: rechazar peticiones.
  • Expresar nuestras limitaciones personales y nuestros sentimientos positivos.
  • Iniciar y mantener contactos sociales.
  • Realizar y encajar críticas y alabanzas.
  • Presentar discrepancia con las opiniones de los demás.
  • Mostrarnos agradecidos con las personas que nos ofrecen un servicio.

La asertividad nos permite ser quienes realmente somos y estar en paz con nosotros mismos… ¡Pero no sirve para cambiar a los demás!

Podemos diferenciar 3 grandes modelos de comunicación:
  1. Pasivo: Respeta a los demás, pero no a si mismo
  2. Agresivo: Defiende sus derechos e intereses sin respetar a los demás
  3. Asertivo: Defiende sus derechos respetando los de los demás

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RESUMEN DEL LIBRO LOS CUATRO ACUERDOS

LOS CUATRO ACUERDOS

Autor: Dr. Miguel Ruiz

Tenemos un sistema educativo que fomenta nuestros miedos y nuestra baja autoestima. Desde nuestro nacimiento no podemos elegir nuestras creencias y estas van enraizando hasta el punto de formar parte de nuestra vida, y nos quedamos sin recursos para cuestionarlas. Cuando actuamos según las normas establecidas se nos premia, y cuando no, se nos castiga, y así se desarrolla el miedo a no ser aceptados. Nuestros modelos son inalcanzables porque no tienen nada que ver con nosotros, y al no alcanzarlos somos juzgados por los demás y por nosotros mismos, de tal manera que nos castigamos muchas veces por el mismo error. El resultado es una creencia de que no somos ni seremos nunca suficientes y por tanto dignos de ser amados.

Pero el 90% de nuestras creencias son falsas, lo que nos impide reconocernos tal y como somos, y eso nos provocan dolor.

Aquí reside el origen de muchas adicciones (nos evadimos de lo que somos porque no nos gustamos) y maltratos (nos lo merecemos porque no valemos lo suficiente).

Establecemos acuerdos con los demás y con nosotros mismos en los cuales definimos como somos, que creemos y cómo debemos comportarnos, y a esto le llamamos nuestra “personalidad”. Pero muchos de estos acuerdos están basados en el miedo y nos limitan.

El autor nos propone 4 acuerdos poderosos que nos permitirán romper con aquellos acuerdos que nos roban la energía.

1º Acuerdo: Sé impecable con tus palabras

Las palabras tienen el poder de crear ya que son como semillas. Pero la mente es especialmente fértil para las semillas del miedo, por lo que hay que tener mucho cuidado en cómo se utilizan y saber de donde provienen. Si provienen del amor generarán un mundo mejor para todos, si provienen del miedo o del odio no crearán más que destrucción.

Ser impecable con las palabras implica no utilizarlas contra nosotros mismos. Implica amarnos y respetarnos a nosotros mismos. No deben utilizarse para culpar, reprochar o destruir nada, lo cual no resulta tan fácil porque, en nuestra sociedad, hemos hecho del chisme un hábito, y tendemos a utilizar las palabras para vaciarnos de nuestro propio veneno emocional. Leer más

EL CAMBIO: UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER

A lo largo de nuestra vida, todos pasamos por situaciones de crisis. Pueden ser crisis producidas por cambios en el orden natural de las cosas (separaciones matrimoniales, conflictos personales…), crisis que provocan desequilibrios emocionales o biológicos (violencia, malos tratos…), crisis que implican una pérdida de seguridad (perder el trabajo, perder a los padres o a personas queridas…), y por supuesto, crisis que afectan a nuestra propia supervivencia (enfermedades, accidentes…).

De hecho, como afirmó el psiquiatra norteamericano Robert Jay Lifton tras estudiar la adaptación mental de los supervivientes de guerra:

La vida consiste en sobrevivir a una serie de pruebas, comenzando por el mismo nacimiento.
ROBERT J. LIFTON (1979)

A la cualidad que permite al ser humano superar cualquier adversidad la llamamos resiliencia, concepto que proviene del campo de la metalurgia y que la define como la capacidad de los metales de resistir su impacto y recuperar su estructura original.

El éxito se mide por cuán alto rebotas una vez que has tocado fondo.
GENERAL GEORGE S.PATTON

La resiliencia es la capacidad humana de hacer frente a las adversidades y salir de ellas fortalecido e incluso transformado. La riqueza de la resiliencia radica en la superación de la adversidad pero también en la transformación y el crecimiento que las personas pueden experimentar tras sucesos adversos, un proceso que proporciona un sentido nuevo a la vida.

No sobreviven los más fuertes e inteligentes, sino los más flexibles y adaptables a los cambios.
CHARLES DARWIN (1962)

Para Luis Rojas-Marcos, psiquiatra, investigador y profesor de origen español, la resiliencia se puede potenciar a través del desarrollo de los 6 pilares que la sustentan: Leer más