A lo largo de nuestra vida, todos pasamos por situaciones de crisis. Pueden ser crisis producidas por cambios en el orden natural de las cosas (separaciones matrimoniales, conflictos personales…), crisis que provocan desequilibrios emocionales o biológicos (violencia, malos tratos…), crisis que implican una pérdida de seguridad (perder el trabajo, perder a los padres o a personas queridas…), y por supuesto, crisis que afectan a nuestra propia supervivencia (enfermedades, accidentes…).

De hecho, como afirmó el psiquiatra norteamericano Robert Jay Lifton tras estudiar la adaptación mental de los supervivientes de guerra:

La vida consiste en sobrevivir a una serie de pruebas, comenzando por el mismo nacimiento.
ROBERT J. LIFTON (1979)

A la cualidad que permite al ser humano superar cualquier adversidad la llamamos resiliencia, concepto que proviene del campo de la metalurgia y que la define como la capacidad de los metales de resistir su impacto y recuperar su estructura original.

El éxito se mide por cuán alto rebotas una vez que has tocado fondo.
GENERAL GEORGE S.PATTON

La resiliencia es la capacidad humana de hacer frente a las adversidades y salir de ellas fortalecido e incluso transformado. La riqueza de la resiliencia radica en la superación de la adversidad pero también en la transformación y el crecimiento que las personas pueden experimentar tras sucesos adversos, un proceso que proporciona un sentido nuevo a la vida.

No sobreviven los más fuertes e inteligentes, sino los más flexibles y adaptables a los cambios.
CHARLES DARWIN (1962)

Para Luis Rojas-Marcos, psiquiatra, investigador y profesor de origen español, la resiliencia se puede potenciar a través del desarrollo de los 6 pilares que la sustentan:

  1. Las conexiones afectivas: Los vínculos afectivos que nos unen a otras personas son un elemento indispensable para la resiliencia. La capacidad de comunicarnos y expresar nuestras emociones nos permite apoyarnos unos a otros, y además modulan nuestro auto-concepto conectándonos con la realidad. El efecto protector de las relaciones afectivas es independiente del sexo, de la edad, de la clase social y del estado de salud física y mental. La familia, la pareja y los amigos suelen ser el combustible que nos impulsa a luchar, resistir y sobrevivir a la adversidad.
  2. Las funciones ejecutivas: Se refiere al manejo eficiente de nuestros pensamientos, emociones y conductas. Las funciones ejecutivas son las responsables de tomar decisiones, establecer prioridades y resolver problemas. Nos permiten desarrollar estrategias a largo plazo, teniendo en cuenta nuestras aptitudes y limitaciones y aumentando nuestra sensación de empoderamiento ante la dificultad.
  3. Centro de control interno: Las personas que mantienen un sentido de autonomía y de control interno, piensan que su futuro depende lo que hagan o dejen de hacer, por lo que se enfrentan de forma más precavida y eficaz a la adversidad. Las personas que creen que el resultado depende de fuerzas externas como la suerte o el destino, se sienten más indefensos y responden con más pasividad. Interiorizar la capacidad de dirigir nuestra vida y adueñarnos del centro de control, nos estimula a tomar la iniciativa para tratar activamente de dominar las cosas y protegernos.
  4. La autoestima: Todos nos valoramos a través de nuestra lente particular y subjetiva. Una autoestima saludable estimula la confianza, la fuerza de voluntad, la esperanza y, sobre todo, nos convierte en seres valiosos ante nosotros mismos, lo cual es un poderoso aliciente para vencer desafíos.
  5. El pensamiento positivo: Una perspectiva favorable de las cosas es congruente con las ganas de vivir. En ocasiones, el peor enemigo de una persona abrumada por las adversidades, no es tanto la gravedad de las circunstancias sino los paralizadores miedos imaginarios. El pensamiento positivo disminuye tanto el nivel de estrés como los sentimientos de temor y culpa. Las personas optimistas esperan que les vayan bien las cosas y se predisponen a ello. Las pesimistas esperan que les vayan mal y también se predisponen a ello.
  6. Motivos para vivir: Épocas de peligro, cambio o calamidad, suelen propiciar cuestiones sobre el sentido de la vida. Una vez encontramos un significado a nuestra existencia, nos sentimos más seguros y fortalecemos la motivación para soportar el dolor y luchar por vencer la adversidad. El sentido de la vida es subjetivo y está sujeto a cambios y variaciones a lo largo del tiempo. Puede estar basado en conceptos filosóficos, creencias religiosas o expectativas específicas y tangibles. Los motivos para vivir más universales son el amor en cualquiera de sus vertientes y el miedo a la muerte.

 

Quien tiene un porqué para vivir, puede soportar casi cualquier cómo.
FRIEDRICH NIETZSCHE

Obviamente, nadie desea pasar por determinadas situaciones que pueden resultar difíciles y dolorosas, pero son una realidad, y cuando llegan nunca debemos olvidar que siempre nos queda la libertad de escoger la actitud con la que afrontarlas.

3 comentarios sobre “EL CAMBIO: UNA OPORTUNIDAD PARA CRECER

  1. Inés me gustan mucho estos artículos que escribes.
    Qué importante es ser resilente ahora que las cosas cambian tan rápido y que, en principio, vamos a vivir tantos años.

  2. Muy agradecida con estos artículos en verdad deseo aprender más de estos libros necesitamos romper con las barreras que nos ponemos nosotros mismos cuando debemos afrontar un cambio o adversidad, si se puede ser positivo en la adversidad 😍.

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