¿Estás desbordado? ¿Vives en un estado constante de inquietud? ¿Arrastras un cansancio crónico? ¿Crees que no tienes tiempo para nada?

La ansiedad es un estado de inquietud, desasosiego o impaciencia por algo que ha de ocurrir. Es una anticipación de “lo peor”que provoca malestar. Una vivencia de temor ante algo difuso e indefinido.

El estrés es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas y que puede dar lugar a diversas manifestaciones psicosomáticas como la gastritis, la úlcera de estómago, insomnio, taquicardia, dolores musculares, etc.

Las personas que sufren ansiedad o estrés se caracterizan por llevar una vida al borde del agotamiento, un ritmo vertiginoso que no les deja tiempo para nada. Viven permanentemente desbordados, con demasiadas exigencias inaplazables y arrastrando un cansancio crónico. El resultado suele ser una incapacidad para relajarse que puede influir en su rendimiento intelectual, provocar bloqueos intermitentes y disminuir su nivel de atención.

Gran parte de la tensión que la gente siente no viene de tener demasiadas cosas que hacer. Viene de no terminar lo que han empezado”

David Allen

Empresarios y directivos tienen entre sus funciones una labor de planificación y previsión lo que, unido al mundo cambiante de los entornos VUCA, puede generar el hábito de anticipar posibles amenazas con el fin de poderlas neutralizar con antelación (lo que no siempre es posible). Esto les hace vivir en un constante estado de alerta y preocupación por el futuro, dificultando su capacidad para enfocarse en el presente y llegando a presentar las características de un estado de ansiedad.

La preocupación no elimina el dolor del mañana, sino que elimina la fuerza del hoy. 

Corrie ten Boom

En las sesiones de coaching, algunos directivos me manifiestan que no son capaces de aprovechar sus vacaciones, ya que al cabo de pocos días sienten la necesidad de coger el móvil, ponerse en contacto con la oficina, responder mails… La pregunta es ¿quién necesita a quien? ¿es el despacho que necesita al directivo o es el directivo el que necesita el trabajo?

La respuesta puede estar en la identificación que hacen algunos profesionales de su valor personal con su competencia profesional. Ocurre entonces que ante un revés laboral no son capaces de superar la adversidad ya que se valoran en función de sus logros y se culpan y responsabilizan de unos resultados que pueden ser incluso fruto de las circunstancias.

El reto que tenemos los coaches en estos casos es acompañar a nuestros coachees a comunicarse con ellos mismos, fortalecer su autoestima y reconocer su valía personal, que no depende de lo que hacen sino de lo que son. Esto les permitirá independizar sus emociones de las circunstancias laborales y les capacitará para volver a disfrutar de su vida.

Las amenazas a nuestra autoestima o la idea que nos hacemos de nosotros mismos, causan con frecuencia mucha más ansiedad que las amenazas a nuestra integridad física.

Sigmund Freud

 

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